Muchas mujeres se preguntan si pueden cortar una hoja de su planta de Aloe Vera y ponérsela directamente en la cara, y si pueden dejarla toda la noche. Es lógico preguntárselo: la planta está ahí mismo, junto a la ventana.
En resumen: una hoja fresca no es lo mismo que un gel purificado, porque justo debajo de su corteza verde hay una savia amarilla que puede ser agresiva con la piel sensible. Si quieres probar con la hoja, prepárala con cuidado, haz antes una prueba de tolerancia y retírala con agua al poco rato, en lugar de dejarla toda la noche. Una capa fina de gel purificado y sin perfume sí puede quedarse puesta, y con una o dos veces al día es suficiente.
Hoja fresca o gel purificado: ¿qué diferencia hay?
Todo el Aloe Vera contiene de forma natural antraquinonas, sobre todo aloína. Están en el látex amarillo y amargo que hay justo debajo de la corteza de la hoja, y no convienen en una piel sensible, porque pueden resultar agresivas.
Una hoja fresca, tal como sale de la planta, todavía tiene esa savia cerca de la superficie, y una vez abierta, en casa no hay manera de saber cuánta queda. Un gel purificado es distinto: el Aloe Vera se ha decolorado para eliminar la aloína, y queda la parte calmante de la planta, rica en acemannan.
Por eso, en la etiqueta conviene buscar expresiones como «sin antraquinonas», «sin aloína» o «purificado». Si quieres aprender a reconocerlas, nuestra guía para leer la etiqueta de un gel de Aloe Vera lo explica paso a paso.
Cómo preparar una hoja fresca, si aun así quieres usarla
A algunas mujeres les gusta usar la propia planta. Si es tu caso, hazlo con calma y sin complicarte.

- Empieza con una hoja sana. Corta una de la parte exterior de la planta y lávala con agua fresca.
- Deja que escurra la savia amarilla. Pon la hoja de pie, con el corte hacia abajo, durante un rato, para que salga la savia amarilla. Después limpia bien el corte.
- Quita la corteza verde. Retírala con un cuchillo y usa solo el gel transparente. Si queda algo de amarillo, enjuaga el gel un momento.
- Haz antes una prueba de tolerancia. Ponte un poco en la parte interior del antebrazo, déjalo 24 horas y fíjate en si aparece enrojecimiento, escozor o picor. Algunas mujeres esperan 48 horas antes de decidir.
- Úsala recién cortada. No guardes una hoja cortada durante días: corta un trozo nuevo cada vez.
Aun con estos cuidados, escurrir y lavar la hoja no es lo mismo que purificarla, y no podemos prometerte que la aloína haya desaparecido. Si tu piel reacciona con facilidad, ese es el principal motivo para elegir un gel purificado. Nuestra guía sobre la prueba de tolerancia la explica con más detalle.
¿Toda la noche? Cuánto tiempo dejarlo puesto
Es lo primero que preguntan muchas mujeres, y la respuesta sincera depende de lo que uses.
Una hoja fresca
Nosotros no la dejaríamos puesta toda la noche. Si queda algo de savia amarilla, no lo notarías hasta la mañana, después de muchas horas de contacto. Además, si estás dormida no puedes aclararte enseguida si la piel empieza a escocer. Si pruebas con una hoja fresca, déjala poco rato, mientras estás despierta, y luego aclárate con agua tibia. Si notas escozor, picor o tirantez, no esperes: aclárate en ese momento.
Un gel purificado
Un gel purificado y sin perfume está pensado para absorberse, no para quedarse en la superficie. Mucha gente se aplica por la noche una capa fina sobre la piel limpia y algo húmeda, y después su crema de noche. Si la prueba de tolerancia ha ido bien, a la mayoría le resulta cómodo. Una capa gruesa solo deja la piel pegajosa, así que mejor poco.
A diario: cada cuánto y qué cantidad
Con un gel purificado, una o dos veces al día es suficiente para la mayoría. Guíate por cómo se siente tu piel, no por la costumbre: poner más cantidad o capas gruesas no aporta nada.

Con una hoja fresca, iríamos con más cuidado a diario. Si tu piel se tensa, escuece o se enrojece con facilidad, es más fácil que la savia amarilla la irrite, y usarla cada día le da más ocasiones de hacerlo. Para un hábito diario, es más sencillo un gel que no tengas que preparar. Nuestro artículo sobre una rutina facial diaria y suave detalla los pasos de la mañana y de la noche.
Elijas lo que elijas, mantenlo lejos de los ojos y no lo pongas sobre heridas ni piel dañada. Introduce un solo producto nuevo cada vez, para saber a qué está reaccionando tu piel.
Cuándo aclararte, cuándo dejarlo y a quién consultar
Aclárate la cara enseguida con agua tibia si notas alguna de estas cosas:
- escozor o ardor que va a más en lugar de pasarse
- picor, rojeces nuevas o granitos
- una tirantez que no se calma
Si te entra en los ojos, acláralos con suavidad con abundante agua limpia y fresca.
Después deja descansar la piel. Si no se calma, o si la reacción es fuerte, habla con tu farmacéutico o con tu médico de familia. Si se te hinchan la cara o los párpados, o el enrojecimiento se extiende, pide consejo ese mismo día. Consulta también antes de usarlo si tienes la piel dañada o infectada, o un problema de piel diagnosticado. Ponerse Aloe Vera en la cara es un gesto cosmético, no médico, y nada de lo que lees aquí sustituye el consejo de un profesional sobre un problema de piel. Si usas cremas recetadas, sigue usándolas como te haya indicado tu médico.
Si prefieres no preparar la hoja, el Aloe Vera Gelé de Desert Harvest es un hidratante de Aloe Vera sin perfume para la piel seca, sensible o que se irrita con facilidad. No lleva perfume, colorantes ni alcohol añadidos, y es apto para veganos. Puedes usarlo en la cara o en el cuerpo y volver a aplicarlo a lo largo del día. Es un cosmético, no un medicamento, y aun así conviene hacer una prueba de tolerancia antes de usarlo por primera vez.
Conviene saberlo
